Compartir la habitación contigo…
Aunque no se tu habitación ni la mía.
Compartir la noche a tu lado...
Compartir la noche a tu lado...
Nunca se puede dormir a gusto cuando estas merodeando por mi mente, que si te enojas o si me amas, que si tienes algo que decir o el silencio nos obliga a lanzarnos miradas fugaces, que si yo y mi costumbre tonta por quitarme los pantalones al entrar en la habitación hace que un gruñido emanado de tu pecho me los vuelva a poner y guarde compostura por respeto a ti… (y a tu deseo por mi), entre nuestras peleas de gatos con sueño pero con muchas ganas de estar uno con el otro, que si yo te quito las manos de mi cadera y te alejo de mi cuello mientras tu te acercas mas, mis manos por tu cabello y tu cara, tus ojos que no puedo dejar de mirar y la forma en la cual de te apenas y volteas los ojos, tus yemas por mi espalda y el escalofrío que provoca, me muerdo los labios y me volteo, ahí es cuando un chiste tonto entra en escena y me haces reír tanto que terminamos jugando como niños de 8 años de nuevo, hasta que a mi se me agota la pila y me duermo empiernada a ti, y se que me observas unos momentos , se que ves mi escote y estas tentado a despertarme y empezar el juego de nuevo, pero no lo haces, me miras, me guardas en tu memoria, me cobijas bien, no quieres que me de frío, y te quedas dormido.
Odio mi cama cuando no estas.

jaja quitemos primero los horrores ortográficos... ahora sí, excelente composición sobre la transición de niños a adultos, de creer y querer, de juegos y sexo. Solamente la imaginación que puedas crear mediante las palabras llevará a tus lectores a estar ahí, en ese instante, en ese lugar, y sentir ese mismo roce, ese escalofrío, el mismo juego, en carne propia. Sigue así!
ResponderEliminar